Lo observé por algunos segundos, viendo cómo Nate se movía por la habitación de forma mecánica, claramente con la mente en otro lugar. Decidí que no iba a seguir fingiendo que no había notado nada.—Sabes que esto no va a funcionar, ¿verdad? —dije sin rodeos, todavía sentada en la cama pero mirándolo directamente.Él se volteó, sorprendido por mi enfoque directo.—¿Qué? —preguntó, frunciendo ligeramente el ceño.—Que me mientas y te aísles cada vez que tienes un problema —respondí, acomodándome en la orilla de la cama—. Especialmente cuando el problema me involucra.Vi sus cejas levantarse con sorpresa genuina.—¿Cómo sabes que el problema es sobre ti?—Porque estoy aprendiendo a descifrarte muy bien —dije, cruzando los brazos—. Y porque vi cómo te pusiste tenso después de esa llamada. Sea lo que sea que Tori te dijo en la cocina, me involucró de alguna forma.Nate suspiró profundamente, pasando la mano por el cabello en un gesto de frustración. Por la expresión en su rostro, p
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