Capítulo 279. Espíritu roto.
Que ese pensamiento se repitiera una y otra vez dentro de su cabeza, no fue de ayuda cuando Gálata atravesó la puerta para que muchos pares de ojos recayeran sobre ella. El médico salió detrás suyo para acompañarla, aunque ahora le pareció una mala idea, pero ya no había marcha atrás. Todos esperando una sola buena noticia, pero ahora no tenía manera de transformar algo difícil en posible. Y la destruía sentirse tan inútil.Leonardo con su esposa, y la amiga de esta, agitadas por haber llegado recién, Joseph, Anthony, Izan, incluso Lina y Harper habían llegado junto a Génesis, la cual se levantó después de su esposo cuando Gálata salió con los ojos rojos y sus párpados mojados. Tenía a dos de sus hijos en riesgo, uno que ya no resistiría mucho si su hermana no encontraba una solución y el otro que...—No quiero perderlo —las palabras fueron a parar en los oídos de todos, quienes no movieron un solo músculo, salvo el ex gobernador, el cual se aproximó enseguida para sostenerla cuand
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