No nos alejamos de inmediato, aunque el grupo comenzaba a dispersarse en fragmentos que ya no respondían a una lógica común, y el murmullo que antes había sido un tejido continuo ahora se sentía como una superposición de líneas que no terminaban de encontrarse, como si cada conversación llevara consigo una tensión distinta, un eco de lo que acababa de ocurrir, y mientras permanecíamos ahí, en ese margen donde todavía podíamos ver sin ser el centro, entendí que algo más se había desplazado además del sistema, algo que no estaba afuera, sino entre nosotros.Zoe no dijo nada al principio, pero su silencio ya no tenía la misma cualidad de antes, no era ese espacio compartido donde las ideas se asentaban con naturalidad, era otro tipo de silencio, más denso, más cargado, como si cada pensamiento estuviera siendo contenido deliberadamente, como si incluso entre nosotros se hubiera instalado una forma de cuidado que antes no era necesaria.Caminamos finalmente, pero el ritmo no fue el mismo,
Leer más