Tras salir de la sala de cine, Celia y César abandonaron la sala. Él llevaba la chaqueta de su traje colgada del brazo y también cargaba su bolso, dejando completamente de lado cualquier aire de superioridad. Ante los ojos de los demás, parecía un novio modelo. La luz del pasillo pasó de tenue a brillante. Celia se detuvo un instante, giró la cabeza para mirarlo, y su cabello se deslizó suavemente sobre su hombro.—Recuerdo que no te gustaban las comedias.En su memoria, César nunca veía ese tipo de películas, ella lo sabía. Él se sorprendió, con sus dedos acariciando inconscientemente la correa del bolso.—Últimamente he empezado a verlas.Celia no dijo nada más. Al llegar al vestíbulo del cine, recordó algo y se detuvo.—Ah, por cierto, Nicolás me contó lo del tiroteo contra Sergio.La nuez de César se movió, y su voz se volvió más baja que antes.—Sí, fue la semana pasada.Celia mencionó a Nicolás en este momento… A él no le agradaba, pero no podía decirlo.—¿Podrías…?Celia no notó
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