Celia lo miró, intentando buscarlo en su memoria, sin éxito.—¿Cuándo?—El día que conociste a César. Piénsalo bien —dijo Nicolás.Él levantó el dedo y le dio un suave golpecito en la frente antes de alejarse. Siguiéndolo con la mirada, Celia quedó aturdida en su lugar, pero sumida en la confusión.¿Qué quiso decir con esas palabras? ¿Que ella había conocido a César y a él en el mismo día? Pero entonces… ¿por qué no lo recordaba?***Mientras tanto, en un restaurante francés, Luna estaba sentada junto a la ventana. Estaba al borde de perder la paciencia cuando su cita arreglada llegó finalmente, sin prisas. Alzó la mirada hacia el hombre con el peinado engominado hacia atrás: era un hombre bastante apuesto, con los ojos profundos que le daban un aura sombría y severa. Sin embargo, no era su tipo.—Usted es el señor Cyron, ¿cierto? Si no quiere verme, no tiene que aparentar. —Luna había perdido la paciencia—. Total, este compromiso lo arreglaron nuestros padres. Que se arruine me parece
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