Matt sintió como si un rayo de luz atravesara la oscuridad en la que había estado viviendo. Por un segundo, la culpa desapareció, reemplazada por una euforia que lo hizo dar un paso hacia ella, con los ojos empañados por una alegría que no creía permitida para alguien como él. —¿Un hijo? —repitió, y una sonrisa involuntaria, casi desesperada, se dibujó en su rostro—. Valerie... Dios mío, esto cambia todo. Es nuestra oportunidad para empezar de nuevo. Él intentó acortar la distancia, buscando tomar sus manos con un fervor renovado. —Vuelve conmigo, Valerie. Por favor. Olvidemos el dolor, olvidemos a los que nos separaron. Seremos una familia de verdad. Te juro por mi vida que este niño tendrá todo, que yo seré el hombre que mereces. Podemos casarnos de nuevo, vivir en otra casa, lejos de todo lo que nos hizo daño. Déjame enmendarlo. Valerie, sin embargo, no retrocedió por miedo, sino por una fría convicción. Permaneció inmóvil, observando la desesperación de Matt con una calma
Leer más