Matt sintió como si un rayo de luz atravesara la oscuridad en la que había estado viviendo. Por un segundo, la culpa desapareció, reemplazada por una euforia que lo hizo dar un paso hacia ella, con los ojos empañados por una alegría que no creía permitida para alguien como él.
—¿Un hijo? —repitió, y una sonrisa involuntaria, casi desesperada, se dibujó en su rostro—. Valerie... Dios mío, esto cambia todo. Es nuestra oportunidad para empezar de nuevo.
Él intentó acortar la distancia, buscand