Tras dejar atrás la tormenta en la mansión Hathaway, Valerie condujo directamente hacia el terreno donde se levantaba el nuevo hotel. Necesitaba el aire libre, el olor a cemento y estructura, y sobre todo, la claridad que solo Alexander sabía darle.
Lo encontró revisando unos planos cerca de la estructura principal. Al verla llegar, Alexander notó de inmediato que algo había cambiado en su semblante. Había una resolución en sus ojos que no estaba allí esa mañana.
—¿Valerie? Estás pálida, ¿p