—Tuvimos un problema con tu profesor de italiano, y estábamos hablando de la posibilidad de que Amelia te diera las clases —dijo el padre de Dante, sin dejar de mirarlo.—¿Amelia? —pregunté, asombrada. No dejaba de mirar a Dante, pero él parecía no querer mirar a nadie.—Ella es políglota, profesora de inglés, español e italiano, e intérprete de ruso y coreano —dijo Salvatore, lleno de orgullo.«Y yo quedé wow, totalmente anonadada. Puede que ellos no se impresionaran, pero yo sí».—Wow, eso es genial.Ella me dio una pequeña sonrisa.—Sí, muy impresionante, pero eso la hace una mujer muy ocupada. No quiero que a mitad de las clases tenga que terminarlas por sus compromisos o pausarlas indefinidamente, como ya ha pasado—Obviamente, el negativo al hablar fue Dante.—Quiero a alguien que se comprometa hasta el final.«Espera… ¿eso fue una indirecta para quién? Porque nos miró a todos al hablar.»—Por eso ella es perfecta. A raíz de sus malestares, decidió dejar sus trabajos y tomarse las
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