—¡Lo encontramos! ¡Lo encontramos! —gritó un agente de la guardia. —¿Cómo está? —preguntó un compañero que venía más atrás. —¡Está herido, pero está consciente y sus signos vitales están presentes! —Bien, la ambulancia llegará en cualquier momento. Habla con él, no permitas que se quede dormido, mantenlo consciente; ya voy en camino. Un agente de la guardia que iba a la delantera me había encontrado; aún no entendía lo que estaba sucediendo, solo supe que, en el último golpe, mi abuelo logró sacarme de la carretera y, en mi intento de frenar la caída, me había ido a estampar contra una zanja. Afortunadamente, había sido protegido por las bolsas de aire; solo estaba golpeado y atrapado entre los fierros del auto. Aún no podía creer que mi propio abuelo me hubiese hecho aquello; mi mente estaba tratando de procesar lo que acababa de pasar, pero no encontraba respuesta lógica a lo sucedido. —Señor, señor, no se duerma, el equipo de emergencias y la ambulancia están por llegar, trat
Leer más