Grayson5 meses después....El silencio de la madrugada siempre ha sido mi posesión más preciada, pero como Alfa, he aprendido a desconfiar de la calma excesiva. Durante los últimos cinco meses, el reino había florecido bajo un manto de paz que parecía idílico. Azura gobernaba con una sabiduría que dejaba al consejo sin argumentos, nuestro pequeño Erix crecía fuerte, mostrando ya destellos de la energía de un futuro gobernante, y Lyam, completamente recuperado junto a su compañera Lira, se encargaba de asegurar que las fronteras del norte permanecieran estables. Todo era perfecto. Demasiado perfecto.Esa noche, el aire se sentía espeso dentro de los aposentos reales. Dormía de lado, con un brazo rodeando la cintura de Azura, sintiendo el calor reconfortante de su piel y la respiración acompasada de su pecho contra el mío. A través de nuestro vínculo de pareja, todo lo que me llegaba de ella era serenidad, un remanso de agua limpia que lograba apaciguar a mi lobo, que siempre permanecí
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