Alicia sabía que era un famoso, y en su círculo, la gente del espectáculo no era bien vista.Al principio, la idea de que su hija saliera con alguien de ese mundo le causó una ligera decepción, pero luego buscó fotos suyas en internet. Vio que el joven era muy apuesto y que su edad era perfecta para Regina.Después de hablar con su hija, decidió que primero quería conocerlo en persona para darle el visto bueno. Ahora, al verlo, notaba que sus palabras y sus modales eran impecables.—No se queden ahí parados, vamos adentro.Al escuchar a su esposo, Alicia asintió.—Claro. Sebastián, pasen, por favor. Han de estar cansados después de trabajar todo el día. Vengan, vamos a cenar y platicamos con más calma.—Claro que sí, gracias.Alicia y Javier los guiaron a través del recibidor hasta el comedor. Regina respiró más tranquila al no ver a Maximiliano por ningún lado.La cena estaba sincronizada. En cuanto tomaron asiento, el personal de servicio comenzó a servir los platos, uno tras otro, e
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