Después de un rápido repaso con todos nuestros aliados, cada quien tomó su posición.Los enanos ajenos a la compañía de Gnorf eran equipados por Durnik, quien no ocultaba su disgusto pero cumplía con eficiencia. Las armaduras eran reforzadas y ajustadas en tiempo récord, con la intención clara de soportar el primer embate. A unos metros, los espadachines recibían instrucciones rápidas de Baldrek y Hjalmar. Su tono era seco, pero cada palabra parecía insuflar valor.Sora guiaba a las mujeres, los ancianos y algunos hombres temblorosos hacia la retaguardia. No había reproche en sus ojos, solo una silenciosa promesa de protección.El número de hechiceros era desalentador. Dos chicas jóvenes, aterradas hasta los huesos, tres chicos de aspecto apenas mayor, y un enano de edad incierta. Aun así, Ulfgar los organizaba con sorprendente velocidad, su gran barriga rebotando mientras trotaba de un lado a otro, colocándolos en la mejor posición posible para alzar defensas mágicas.Al mirar al otr
Leer más