69. ¡Devuélvanmelo!
Cuando llegaron a Rusia, Vasya llevaba a Mijaíl de la mano mientras caminaban, el niño saltaba emocionado, hablando sin parar.—El señor Ahmad dijo que podría unirme a las fuerzas armadas de la Federación Rusa y puedo convertirme en un General, mamá —soltó emocionado apretando la mano de su madre.Pero Vasya sentía el pecho apretado, no solo por escucharlo hablando con tanta pasión sobre querer servir, sino porque ahora ambos estaban en su país, a un paso de ver a Zinoviy.Vasya no podía evitar sentir miedo, emoción, culpa, nostalgia.Todo se mezclaba dentro de ella, apenas dejándola respirar.Esta vez, no podría seguir huyendo.—¡Voy a defender a mi país como un héroe! Voy a tener uniforme y todo...El solo pensamiento de su pequeño con un arma en las manos, aunque fuera del lado "correcto", le provocó un sentimiento de angustia.—Mishutka... —susurró—. Escúchame.El niño la miró con esa curiosidad inocente y Vasilisa se contuvo para no llenarle la carita de besos.—No quiero que pie
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