69. ¡Devuélvanmelo!
Cuando llegaron a Rusia, Vasya llevaba a Mijaíl de la mano mientras caminaban, el niño saltaba emocionado, hablando sin parar.
—El señor Ahmad dijo que podría unirme a las fuerzas armadas de la Federación Rusa y puedo convertirme en un General, mamá —soltó emocionado apretando la mano de su madre.
Pero Vasya sentía el pecho apretado, no solo por escucharlo hablando con tanta pasión sobre querer servir, sino porque ahora ambos estaban en su país, a un paso de ver a Zinoviy.
Vasya no podía evitar