–NoLa respuesta de Amara no solo es inmediata, sino también firme, casi instintiva, como si su cuerpo hubiera reaccionado antes que su mente, como si cada fibra de su voluntad se negara a aceptar lo que acaba de escuchar, y durante un breve instante cree –o necesita creer– que todavía hay margen para sostener esa negativa, que todavía puede aferrarse a los términos originales, a ese acuerdo que ahora se siente tan lejano como si nunca hubiera existido.–Eso no formaba parte del acuerdo.Jean Pol no se inmuta. Ni un solo músculo de su rostro traiciona sorpresa o molestia; por el contrario, su calma se profundiza, se vuelve más densa, más calculada, como si esa reacción fuera exactamente la que esperaba, como si cada palabra de Amara encajara con precisión dentro de un guion que él ya escribió hace tiempo. Se inclina apenas hacia adelante, apoyando el peso de su presencia en un gesto mínimo que, sin embargo, logra ocuparlo todo.–Ahora sí –responde con suavidad.Amara lo mira fijamen
Ler mais