Dicho esto, Joana le quitó el teléfono a Nina.—Leandro, no le hagas caso a Nina. Yo sé que quieres proteger a Sara, y está bien, como tú digas. ¡Nina y yo no tenemos nada que ver con esto!El corazón de Leandro se ablandó de inmediato, era justo este tipo de actitud de Joana la que más lo conmovía.—Joana...—Leandro, a mí y a Nina nos basta con estar a tu lado. Aunque pase toda mi vida contigo sin nombre ni posición, aunque Nina cargue toda su vida con el insulto de hija ilegítima, puedo soportarlo.—¡Joana! —Leandro tomó una decisión de inmediato—. Joana, todos estos años tú y Nina han sufrido demasiado por mi culpa, ¡ya no puedo seguir siendo injusto con ustedes! Ahora mismo voy a hacer que todos vean esa foto, ¡voy a lograr que nuestra Nina se case con los Vargas... digo, con los Rodríguez!—Leandro, de verdad eres demasiado bueno con nosotras. ¡Pero por favor, Leandro, no le hagas daño a Sara! ¡Sara es inocente!Joana volvió a lucirse en su papel de manipuladora.—¡Joana, eres ta
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