Capítulo 127. Kryos
Fuimos guiados por los pasillos hasta el gran comedor. A diferencia de la primera vez que nos trajeron, Morgana pudo entrar y fue colocada recargada en la pared, justo detrás de los asientos: el de “mamá” y el mío. Su postura era sumisa, la mirada baja, pero yo sabía que no se le escapaba nada. Esa noche, “mamá” tampoco estaba en las piernas del rey, lo que provocó miradas presumidas y sonrisas de victoria mal disimuladas entre las otras lobas. Sin embargo, ella lo tomó con calma. Se detuvo un segundo antes de sentarse, recorrió con la mirada a cada una de ellas, sosteniéndoles el gesto una por una. No dijo nada, no hizo falta. Poco a poco, fueron ellas quienes apartaron la mirada primero.El rey miró a sus hijos y habló sin levantar demasiado la voz, pero el silencio cayó de inmediato.—¿Dónde está mi hijo Daniel? —fruncío el ceño—. ¿O era David? Mierda, soy terrible con los nombres.Uno de los sirvientes se adelantó. El rey hizo un gesto para que hablara.—Mi señor, me temo que he
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