Capítulo 138. Kryos
Para esta cena, el rey había aprendido del espectáculo anterior y, en vez de usar el gran comedor, utilizó el jardín. Él era el único sentado en una mesa improvisada mientras bebía vino como si aquello fuera una celebración y no una carnicería anunciada. Las madres de los lobos permanecían de pie detrás de su silla. Todas tensas. Todas disgustadas. Pero ninguna se atrevió a contradecirlo cuando declaró que todos sus hijos debían pelear.En esta ocasión no nos emparejó. Más bien dejó que fuéramos nosotros quienes decidiéramos contra quién batirnos en duelo.Una decisión poco inteligente, ya que ninguno quiso dar el primer paso.Según el señor D, ya corrían rumores sobre mí fuera del castillo. Más allá de que más de la mitad de la nobleza tuviera un conflicto conmigo, se decía que utilizaba veneno y toda clase de artimañas para ganar mis peleas. Otros rumores, mucho más asquerosos, afirmaban que me acostaba con las madres de los muertos a cambio de favores económicos que mantenían mis a
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