Recuperando a la luna y la reina.
En la cuna, el cachorrito Gambino comenzó a jugar con Sol, el hada era asombrosa, le hablan a Dante para que se familiarizara con él. — Cachorro, desde hoy yo seré tu guardián, por favor no me lo pongas muy difícil, porque si algo te sucede tu padre me lo hará pagar. — Guuu... Da..da... Pa... pa... — Si, tu padre, el Alfa rey, no sabes lo aterrador que puede llegar a ser, ya te contaré las historias de las que me he enterado, por lo pronto yo vivo aquí porque estoy a salvo, aquí me protegen y me alimentan, nadie me maltrata...!! El pequeño lobezno alcanzó con una de sus manitas una ala del hada. — Creo que lo del maltrato lo voy a reconsiderar, suéltame o me vas a romper las alas. — Sol hizo estornudar a Dante, así hizo que lo soltara. — ¡Sssshu! — Si te atreves a volver a atraparme tengo formas de liberarme, ahora duerme. El cachorrito se talló la nariz, bostezó y fue quedándose dormido, así que Sol se quedó dormido también. (...) Mientras tanto los cazadores
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