Padre e hijo se encuentran.
Los licántropos eran una raza extraordinaria que se mantenía oculta de los humanos, pero que compartían el mundo con muchas especies más, pero nunca antes habían visto a un cachorro que tuviera alas y que revoloteara en la cima de los árboles. Al bajar el cachorro a otra rama, su movimiento al viento esparció su aroma. Fue en ese momento que llegó a la nariz del Alfa ese aroma delicioso de su luna, Pero mezclado con el suyo. El Alfa cerró los ojos y aspiró el aire para dejarlo entrar a sus pulmones, no estaba equivocado, era él, era su cachorro, lo sabía, lo olía, era su hijo con su luna. Al abrir los ojos, un destello dorado se fijó en ellos, su lobo estaba presente, por fin lo habían encontrado, pero... ¿Qué hacía ahí, y por qué tenía alas? El rey bajó hasta la rama en dónde estaba el lobezno que seguía llorando, sus extremidades se estaban congelando, si no hacia algo moriría pronto. — Cachorro, ven aquí, soy papá, no voy a lastimarte, se bueno y... Por primera ve
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