Capítulo 4.-

Jennifer Saldaña

Miami

Me bañé, me vestí y me peiné con la velocidad de un rayo y después bajé a desayunar esperando encontrar a toda mi familia reunida, pero sólo estaba mi papá.

Estuve lista en menos de lo que cantaba un gallo y así cómo subí a mi recámara bajé y me reuní de vuelta con mi papá quién ya se había salido de la casa y tenía la camioneta encendida para llevarme, era un amor mi papá.

–Jen ¿Ya estás lista para la boda de Liam?

Ya sabía yo por donde iba la pregunta y no estaba nada preparada para ese evento y todo lo que conllevaba.

–Claro que sí papá y por lo que veo tú y mamá ya están más que resignados a sólo quedarse conmigo ahora que Liam se vaya.

–No digas eso hija, estamos felices de que estés con nosotros todavía. Pero yo estoy un poco inquieto, tú madre me ha contado de tu novio y no te has dignado a traer a ese chico a la casa.

–Es que se la pasa ocupado papá, tiene mucho trabajo.

–Nunca nos has contado nada de él, ni quién es, ni a que se dedica.

–Ya podrás preguntárselo tú papá. El sábado lo llevaré a la boda y las dudas de todos se disiparán.

Mi papá no volvió a mencionarme a mi novio, hasta que llegamos a mi clínica y ahí se estacionó un momento para que yo bajara.

–Escucha Jen, yo confió y siempre confiaré en tu buen juicio. Pero te advierto que sí no considero a ese chico digno de ti y no me deja claras sus intenciones, no lo pienso aprobar ¿Queda claro?

–Papá, eso no pasará. Te lo prometo. Gracias por traerme, te quiero.

Bajé rápido de la camioneta para evitar seguir hablando del tema de “mi novio”, en eso tenía los puntos ganados ese chico al decirme que teníamos que afinar detalles, pues podían pasar cosas como estás en las que no supiera que decir.

Ese día en la clínica hubo bastantes pacientes, era uno de esos días en los que costaba trabajo hasta ir al servicio, pero nos había ido bastante bien.

–Jen, Jen – Me dijo Emiliano emocionado – Veo que ya conseguiste “novio falso”

–Emiliano, me asustaste. Estaba terminando de llenar unos registros del perrito de los Kenneth.

– ¿Qué no escuchaste lo que te dije? Afuera está con Dulce un joven llamado Jacob que viene a buscarte.

Me quedé muy seria sin poder creer que Jacob hubiera venido a buscarme a la clínica, no me había ni llamado para ponernos de acuerdo o sí lo había hecho ni tiempo tuve de atenderle por la carga de trabajo que tenía.

–Dile que ahora voy Emiliano y gracias.

Mi amigo salió de mi área y yo me metí al servicio para refrescarme un poco, me mojé la cara y me cepillé mi cabello castaño, luego me puse un poco de máscara de pestañas y brillo labial, era lo más que podía hacer por mí en aquellos momentos. Salí para ver a Jacob y ya no estaba en la recepción de mi clínica.

–Está afuera esperándote y está guapísimo – Dijo Dulce emocionada – Ándale Jen vete, nosotros cerraremos.

–Sí Jen, no se te vaya a arrepentir – Se burló Emiliano – Es broma, hasta mañana Jen.

–Hasta mañana chicos y gracias.

Salí de la clínica y lo vi ahí de pie parado recargado en una moto de pista con su casco en mano, su cabello rubio revuelto y esos ojos que me volvieron loca desde ayer cuando lo vi, él se acercó caminando para encontrarme.

–Hola doctora Jen – Me dio un beso en la mejilla – Espero que no te moleste que vine a buscarte, pero estuve ocupado y como no pude llamarte he preferido venir.

Muy bien, me quedé viendo el vehículo de dos ruedas en el que habia llegado. Jamás me hubiera imaginado con conduciría una de estas.

–Hola Jacob, gracias por esto. Yo tampoco hubiera podido contestarte, tuve un día muy ocupado pero bueno, ya estamos juntos.

–Vamos a dar una vuelta para romper el hielo ¿Qué me dices?

No me gustaban las motos, es más hasta me daban miedo pero al parecer no tenía de otra, teníamos mucho que hablar y que ponernos de acuerdo o mi familia se iba a enterar rápidamente que todo era una farsa. Porque no iba a faltar el malicioso que hiciera preguntas a diestra y siniestra.

–Está bien, vamos pero ¿Traes un casco extra? Las motos son, muy peligrosas.

–Tranquila Jen, he pensado en todo.

Me dio un casco y nos subimos a bordo de la moto y el tener que abrazarlo para sujetarme y no caerme me produjo sensaciones desconocidas hasta entonces para mí, a mis 23 años sólo había tenido un novio cuando estuve en la carrera profesional y duramos muy poco pues yo no quise entregar mi virginidad y terminó engañándome con una compañera. Jacob se detuvo en la costera, era un sitio que no habia conocido nunca.

–Bien Jen, ya estamos aquí, este es uno de mis sitio favoritos, casi nadie viene por aquí, se podría decir que es mi lugar secreto y desde ahora nuestro lugar secreto.

–Gracias por traerme, está hermoso.

–Tú eres la primera chica que traigo.

Eso me hacía muy feliz, ser la primera chica y ya teníamos nuestro lugar secreto. Porque como él habia dicho, ya este sería un lugar especial solo para los dos.

–Gracias Jacob, pero tenemos que pensar en lo que haces, es decir a lo que te dedicas, cómo nos conocimos y cuánto tiempo llevamos juntos. Todo eso lo preguntará mi familia y no una sola vez, muchos tratarán de convencerse.

–Muy bien, cierra los ojos, te tengo algo que mostrar.

El sólo pensar que él se me acercara más de lo debido, me intimidaba, me excitaba y me daba miedo. Yo era bastante inexperta y además no sabía lo que este chico guapísimo estuviera pensando de mí. Seguramente pensaba que era una pobre tonta y desesperada a la que nadie miraba para tener que recurrir a contratar a alguien como él como mi novio falso.

– ¿Tengo que cerrar los ojos, y si me caigo?

–No te pasará nada, confía en mí.

Me dio su mano y cuando di un paso hacia adelante me jaló hacia él y me envolvió en sus brazos, entonces ocurrió. Me robó un beso tan intenso que sentí que me aceleró el corazón, peor que cuando corría a toda velocidad por la playa, después de sentirme en el cielo mientras sus labios acariciaban con ternura los míos él terminó nuestro beso.

–Me será muy fácil ser tu novio falso Jen, tenemos mucha química.

Yo no podía ni sostenerle la mirada, estaba temblando y muy afectada por el beso, pero dentro de mí coincidía con él, ese beso lo dijo todo teníamos bastante química juntos. Solo esperaba no acabar enamorada de él, porque se veía que le gustaba andar de coqueto con todas.

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