Mundo ficciónIniciar sesiónEl abogado se salió del cuerpo de Lenis y la giró, tragando saliva para quitarse la terrible sequedad en su garganta.
Lenis había quedado aletargada y sonriente. Él miró sus senos, estaban rojos, cada uno tenía marcas de tela doblada y dedos, ni siquiera él recordaba en qué momento los presionó, pero ella no parecía adolorida o molesta, al contrario, parecía haber encontrado la tierra prometida.
George







