64. Confusión
—Es una herida de nada.
Meredith lo mira a los ojos directamente negando.
—No es verdad, Dominik deberías ir con más cuidado—lo riñe finalmente después de tantear gritarle toda su frustración sin ningún reparo.
Sus miedos.
Sus deseos.
Las ganas de marcharse lejos.
El infierno que sentía por culpa de haberlos conocido.
Pero aun asi decidió morderse la lengua y obedecer a su voceci