La pasión de Eva.
La pasión de Eva.
Por: Caroline Carraway
Capítulo 1.

Eva.

Dos horas de ejercicio en el campo de artillería me han dejado muerta.

Meto mi uniforme sucio en el casillero, me suelto el cabello que está acomodado en un moño bajo redondo y apretado, agarro la toalla y voy hasta las duchas con Zoé

–Esta noche regresa Eros – me grita al tiempo en que abre la llave del agua caliente.

El cuarto se llena de humo inmediatamente y el vaho hace desaparecer la cara de Zoé. Yo prefiero el agua fría, así que apreto los dientes, cuento hasta tres y me meto bajo el chorro.

–Espero que el imbécil de Eros tenga paciencia con nosotras, es decir, eres su hermana y yo soy tu mejor amiga, eso debe contar para algo, ¿No?

–No Eva, Eros no tiene compasión de nadie, es un jodido amargado.

–Sigue siendo igual, ¿Eh? – creo que la última vez que vi a Eros Campbell fue hace tres años en la ceremonia de ascenso a teniente de Zoé.

Aún recuerdo sus gélidos ojos color azul, sus cejas y pestañas espesas y rubias, su mandíbula cuadrada y su cabello corto rubio perfectamente peinado, recuerdo como si hubiera sido ayer la forma en la que apretó mi mano para saludarme, el corrientazo eléctrico, la sensación que me generó, fue como haber tocado un témpano de hielo, como si hubiera saludado a una máquina. 

–Eros no va a cambiar nunca – bufa Zoé – y le ha funcionado bastante bien, por algo será nuestro nuevo coronel en solo veinticuatro horas.

–Y no coronel de un batallón cualquiera – susurro – sino de la FUERZAS ARMADAS ESPECIALES DE AUSTRALIA (FAEA). Hay que tener muchos cojones como para conseguir todo lo que él tiene siendo tan joven.

–No le hagas saber que lo admiras – me advierte – mi hermano está harto de las mujeres que se ponen a sus pies, las trata como ratas, las utiliza un rato y después las desecha.

–Lo dices como si yo fuera a babear por tu hermano – ruedo los ojos – ¡Eso no va a pasar nunca, Zoé! 

–Eso espero, sabes que no te perdonaría que pusieras las manos en el sitio equivocado.

Zoé es una chica celosa y posesiva cuando de Eros se trata, él es la única familia que le queda a parte de su padre y por eso se encarga de espantar a más de una de las trepadoras del ejército que no quieren sino meterse dentro de los pantalones de Eros.

–Por mi puedes estar completamente tranquila – comienzo a quitarme el jabón de los pechos y del abdomen mientras me enjuago con el agua – y parece que se te olvida que voy a casarme.

–Ujumm – suelta.

–¿Qué significa ese “Ujumm”?

–Que estás comprometida hace un año y aun ni siquiera tienes fecha de matrimonio – reprocha – Aaron y tú ya deberían tener una fecha, un sitio e incluso las invitaciones de la boda. Apuesto a que ni siquiera te has probado un solo vestido de novia.

–No hemos tenido demasiado tiempo para la boda, Zoé, queremos casarnos, pero hemos estado demasiado ocupados, Aaron sale de una misión para otra, y yo… bueno, ya conoces mis horarios, trabajamos veinticuatro horas al día los siete días de la semana, no tengo todo el tiempo del mundo como el resto de las novias – respondo al tiempo en que salgo de la ducha y me envuelvo el cuerpo en una toalla del color militar, azul egipcio.

–Entiendo que no tienes tiempo, eres capitán de toda una compañía – dice de forma obvia – pero si en realidad quieren que este matrimonio suceda, en algún momento deben hacer tiempo, sacarlo, ¿De dónde? No sé, eso es algo que ustedes dos deberán arreglar.

Me muerdo el labio inferior, Zoé tiene razón, yo misma le he dicho esto muchas veces a Aaron, pero me siento estúpida, es decir, él está afuera en países como Bélgica luchando contra el narcotráfico, mercenarios y grupos terroristas y yo no quiero joderle la vida con el color del ponqué de matrimonio.

–¿Qué opina Aaron de todo esto del matrimonio?

Trago saliva y miro al piso de forma nerviosa – como te dije, no hemos tenido mucho tiempo de hablar – «Ni de muchas otras cosas tampoco»

–Llévalo al altar antes de que alguien más se te adelante – murmura – eres hermosa, Eva, eres como la mujer perfecta, pero recuerda que estamos en un estanque de víboras, y Aaron es joven, tiene un alto rango aquí dentro y además tiene un culo de infarto… yo le pondría la soga al cuello más tarde que temprano – Zoé me guiña el ojo y sale de los baños.

Yo niego con la cabeza, definitivamente esa chica está completamente loca, es muy extraño que ella y Eros siendo hermanos sean tan diferentes, a Zoé le falta un tornillo, en cambio Eros los tiene todos demasiado apretados, Zoé es apasionada y Eros es un jodido hielo.

¡Agh! No sé cómo será trabajar con él, solo espero que no se comporte como un completo imbécil. Por lo menos no conmigo. 

Me pongo el uniforme limpio y voy a la torre de las habitaciones, esta noche no iré a dormir a mi departamento, mañana a primera hora debemos estar en la ceremonia de nombramiento de Eros como coronel. No quiero llegar tarde, no quiero darle la menor oportunidad para que pueda poner el ojo encima de mí.

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