Capítulo 53 – Provocar a un oso.
Aquella mañana me desperté de buen humor, encontrando una nota en mi mesilla de noche. Sí, porque aquella ya no era su casa, era nuestra casa. Al menos así me sentía yo.
“Estaré trabajando en el estudio, por si quieres venir a darme un beso de buenos días, te quiero.
Posdata: Puedes ir a por el resto de tus pertenencias, dejar de pagar el alquiler de tu piso, o lo que quieras, porque no pien