Dos días antes
Fuertes gruñidos provenian de la parte trasera del helicóptero, el lobo amarrado al asiento no dejaba de pelear contra las pesadas esposas de metal que impedían que pudiera moverse. Ryoichi se encontraba a su lado, con una sonrisa de satisfacción mientras observaba como el lobo intentaba escapar. En el asiento del copiloto se encontraba la misma mujer que siempre lo acompañaba, en su mirada podía percatarse el miedo de que Kion pudiera escapar y tuvieran un accidente. Nunca habí