Capítulo 39
El anochecer llegó sin demasiados problemas, Kion siguió con el entrenamiento del día, Raz y Elza haciendo el suyo por su parte. Cuando llegó el momento de ir a descansar el beta estaba agotado, cada musculo de su cuerpo gritaba de dolor, y aún así, no pasaba de tener un par de moretones y cortadas leves, lo más grave había sanado casi de inmediato. Igualmente esta vez se encargo de escuchar atento lo que los soldados dijeran, por su parte, Elza había hecho lo mismo, siendo la que obtuvo mayor i
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