Tienes problemas

—Te noto fatigado —Alexa rozaba con el dorso de su mano la mejilla de Santino. Un trato cálido y suave—¿Pasa algo?

Esta permanecía sentada en el extremo izquierdo del diván para invitados, que casi nunca se usaba en la oficina salvo por el haragán de Shis, quien solía tomarse sus "siestas intermediarias" allí. Santino estaba junto a ella, rodeándole con su brazo.

—No es nada –murmuró, tr

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