Mundo ficciónIniciar sesiónY así, la situación en nuestra casa cambió. Éramos los mismos, pero nuestros hábitos variaron, los horarios, las conversaciones. Los juegos y las risas pasaron a un segundo plano ahora que Flor se había ido y Gonzalo estaba en una cama.
A él se le acomodó lo mejor que se pudo la habitación que le pertenecía a Astrid. Yo misma ayudé a Carmen a cambiar cortinas y mantener siempre la ventana abierta. Si &ea