Capítulo 28. “Abrumada”

Tara no quiso seguir con el beso cuando se sintió abrumada con sus pensamientos, intentó separarse, cortó el beso, pero Alexander no la soltó, la tenía contra la pared, ambos jadeaban y él la deseaba con locura. Su actitud lo estaba volviendo loco, él se inclinó pero ella negó.

—No…detente. —Alexander abrió de más sus ojos con sorpresa a la petición de Tara, bajó su mirada a los labios rojos de ella que estaban entreabiertos, intentando atrapar aire hacia sus pulmones.<

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