Capítulo 5

Considero que mi esposa estaba demente, se levantaba temprano, y esa demencia de preparar un café a las cuatro de la mañana, encender un cigarro y luego irse por el bosque. Esa demencia empezaba a volver un desquiciado, me arrancaba los pelos de la cabeza y no sabía qué hacer al respecto. No entendía sus propósitos, tampoco sus ideas delirantes, decía que el suicidio era la única manera para aliviar sus demonios, y yo le lloraba en sus b

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