Capítulo 5

—Hansen, no debiste hablarle a nuestra hija de esa manera, sabes lo voluble que es su carácter, necesita comprensión, cariño que como padres entendamos su punto de vista, no que la tratemos como una desconocida, es nuestra niña.

—Lo siento Alania, pero ella me saca de mis casillas, siempre esta con esa actitud retadora y tan salvaje, no da su brazo a torcer y me reta, aun sabiendo que a pesar de que soy su padre, también soy su alfa y le vale, no entiendo de quien saco ese maldito carácter.

Alania solo levanto sus cejas y su mirada, viendo de frente a Hansen, — De verdad no sabes a quien saco ese carácter, es increíble no hay que ser muy listo para darse cuenta, amor mío.

Después de la pelea que tuve con mis padres, salí corriendo de su oficina y sin querer empuje a mi hermano Xander, pero no me detuve y seguí mi camino. —¡Diablos, Hannia!, ten más cuidado, ¡Hannia! ¡Hannia! — dijo gritándome.

Decidí ir a la oficina de mis padres y ver porque tardaban tanto, pero al llegar mi hermana salió corriendo y me empujo, sin ni siquiera darse cuenta de que era yo, me preocupe mucho al verla de esa manera, toque en la puerta y entre sin avisar.

—Que le pasa a mi hermana, salió corriendo y casi me tumba— dije sorprendido por lo que había pasado, pero mis padres solo se miraban entre ellos y no em decían nada.

—Que ya espere el tiempo suficiente, para que tu hermana se diera cuenta y tomara una buena decisión, pero como no fue así, la he tomado yo por ella, después de su fiesta de 16 años se ira a Paris.

—Eso quiere decir, que la forzaran a irse, ¿aunque ella no quiera? — les pregunte y la verdad no me parecía justo, que le hicieran eso, pero no podía hacer nada al respecto, cuando mi padre toma una decisión no hay poder en este mundo que lo haga dar marcha atrás.

—Y como lo tomo ella? — pregunte, pero por la cara que tenía creo saber la respuesta.

—Se enojo muchísimo y perdió el control de sus poderes, estuvo a punto de hacer estallar la oficina, es por eso por lo que ya no hay tiempo que perder, tiene que irse antes de que pase alguna tragedia, que todos lamentaremos, lo hacemos por su bien, pero si tan solo ella se diera cuenta.

—Ella es muy inteligente mama, se dará cuenta no te preocupe.

Mis piernas cada vez se tornaban más pesadas y yo solo seguía corriendo, no podía más, no soportaba el saber que mis padres estaban decidiendo por mí, sin darse tomar en cuenta mis sentimiento ni mi opinión.

Finalmente llegue al lago y camine hasta una piedra que estaba en la orilla cerca de la cascada, me sentí sobre ella y mientras estiraba mis piernas para jugar con mis dedos sumergidos en el agua, estaba furiosa y solté un grito, ¡Haaaaaaaaaa!

Esa es la mejor manera de sacar el estrés, si me preguntas a mi es la más efectiva— dijo alguien detrás de mí y gire inmediatamente, mis ojos se toparon con unos de color azul brillante que tenían un brillo especial al ver los míos.

—Tú de nuevo, de verdad que hoy no es mi día— dije girándome y dándole la espalda, ignorando su presencia y seguía jugando con el agua.

—¡Hola! ¿Cómo estás? Huy muy bien, me da gusto volver a verte, ¡A mí también! — dijo el muy idiota imitando mi voz y la suya, y no pude evitar sonreír un poco por su estupidez de ventrílocuo y en mi rostro se dibujó una ligera sonrisa, pero trate de evitarlo, aunque él ya se había dado cuenta.

—Vez, luces mucho más hermosa sonriendo, que con tu cara de niña berrinchuda— dijo mirándome.

—Que gracioso— le dije molesta.

—Y a qué se debe el honor de tu visita de nuevo, que no tienes alguna manada a la que debas ir o alguna novia con la que tengas que platicar, en vez de hacerme perder mi tiempo. — le dije tratando de hacerle saber, que quería que se fuera y me dejara tranquila.

—La verdad no o acaso lo preguntas porque estas interesada en saber si tengo novia y si estoy disponible—dijo con una voz de presumido y altanero, que me hizo girar mis ojos de nuevo.

—No te sientas la última gota en el desierto, no eres mi tipo— le dije seria.

—No soy tu tipo, ósea que no te gustan altos, guapos y musculosos. — me dijo mientras se sentaba acercaba a mí, demasiado para mi gusto y sentó alado mía sobre la piedra, ocasionando que me pusiera un poco nerviosa por la proximidad de nuestros cuerpos.

Al escucharlo solté una risa burlona y lo mire de arriba hacia abajo y le dije, —tengo estándares muy altos, no me conformo con cualquier cosa.

—¡Auch! Eso dolió, heriste mis sentimientos y yo aquí, confesándote que me gustas— dijo el mirándome con esa sonrisa cautivadora y no podía dejar de verlo, pero reaccione desviando mi mirada hacia el lago de nuevo y volví a ignorarlo.

—Ya en serio, que no tienes algo más que hacer, no te necesitan en tu manada, que por cierto de ¿cuál eres? — le pregunte y lo mire fijamente para saber si me mentía.

—No tengo ninguna— me dijo hablando en serio y no pude notar, si me estaba mintiendo.

—Eres un ROUGE, perdón un EXILIADO— le dije sorprendida, no parecía serlo, digo su porte era de alguien de alto rango, educado, altanero, guapo, musculoso, de unos ojos hermosos y ¡diablos ya estaba delirando!, quise decir que no son las típicas características, que te encuentras en un exiliado, lo cual me sorprendió mucho.

El me miraba, quizá esperando alguna reacción de mi parte o algún prejuicio, quizá alguna crítica por su condición de exiliado, pero la verdad eso no me importa, fui criada dentro de los valores en que no juzgamos a nadie por su aspecto o apariencia, mucho menos por ser un lobo sin manada.

—No te sorprende mi respuesta, vaya eso sí que me impresiona, esperaba un discurso de ¡aléjate de mí territorio, bla! — dijo el mirándome.

—Porque habría de hacerlo, si tomaste la decisión de dejar tu manada por algo debió ser, no me gusta juzgar a la personas sin saber sus motivos— le dije y en su rostro apareció una sonrisa, que no pude dejar de ver, realmente es guapísimo.

—Y a todo esto, recuérdame tu nombre que ya se me ha olvidado—dijo intentando usar el viejo truco, para conseguir mi nombre, este idiota cree que nací ayer.

Que yo recuerde, jamás te mencione mi nombre, la última vez que nos fuimos.

—Vaya, astuta y hermosa, me encanta la formula, está bien me atrapaste.

—Te diré algo, te digo mi nombre si em dices el tuyo— le dije mirándole, con mi ceja levantada.

—Me parece algo justo, va, pero tiene que ser tu nombre real, nada de juegos o mentiras.

No pensaba decirle mi nombre real, así que un apodo estaría bien, no estaría mintiendo técnicamente—Me parece justo, mi nombre es Ani— le dije sonriéndole.

—Un nombre hermoso y pequeño para una mujer tan intrigante— dijo sorprendido.

—Tu turno.

—Max.

—Ahora que ya nos conocemos, a un nivel más profundo que tal un chapuzón— dijo mirando el lago.

—Ho no, no traigo la ropa adecuada y no pienso mojar lo que tengo puesto— le dije negándome a su sugerencia.

—Para eso fue hecha la ropa interior, hermosa o te da pena, que te vea en ella, digo te he visto desnuda y verte ahora con un poco de ropa encima, la verdad es triste.

—Lo sabía, estabas mintiendo, si pudiste verme ayer en el agua— le dije mientras me sonrojaba por su comentario.

—Aunque lo dudes soy un caballeros, es más me voy a voltear para que puedas meterte primero en el agua y no verte en ropa interior.

—Sin hacer trampa, lo prometes— le dije mirándole.

—Lo prometo desde lo más profundo de mi corazón— dijo colocando una mano en su pecho justo del lado de su corazón.

Bajo de la piedra y se puso de espaldas, dándome espacio para desvestirme, no pedí tiempo y lo hice rápidamente mientras colocaba mi ropa en la piedra de nuevo, camine un poco y me sumergí en el agua.

—Ya puedes voltear — le dije y él lo hizo, pero sin el menor pudor y vergüenza comenzó a desnudarse, frente a mí.

—¿Qué haces? — le dije tratando de desviar mi mirada, pero ya estaba bastante sonrojada y él se dio cuenta.

—Desvistiéndome, no traigo ropa interior y la verdad no me da pena que disfrutes la vista, así que puedes mirarme todo lo que quieras—dijo el muy cínico, pero no pude evitar mirar un poco y ¡diosa de la luna!, ¡ que cuerpo, que músculos, que miembro!, jamás había visto uno, pero estoy segura que ese no era de tamaño normal era enorme y no pude evitar mojar mis labios al verlo, me sentía un poco acalorada a pesar de estar dentro del agua, pensaba ¡que se sentirá tenerlo dentro de mi o en mi boca,! este hombre me estaba haciendo pensar cosas lujuriosas, que me estaba pasando.

El entro al agua y comenzó a nada hacía dónde estaba, hasta estar justo enfrente de mí, nos miramos sin darme cuenta ambos sonreímos, le avente agua con la mano y el hizo lo mismo, comenzamos a jugar como dos tontos y la verdad eso fue agradable, el perder un poco el control y divertirme.

Max estaba jugando un poco sumergiéndose— anda ven, el fondo es hermoso tienes que verlo de cerca— me dijo y tome una gran bocanada de aire y me sumergí detrás de él, llegamos al fondo y el trataba de caminar haciendo movimientos bastante gracioso.

Trate de imitarlo y fue cuando Max nado a la superficie para tomar más aire, pude ver como subía rápidamente, seguí intentando caminar, pero al dar un paso entre dos piedras, resbale y mi pie quedo atrapado entre ellas e intente moverlo, pero era inútil y fue cuando comencé a ponerme nerviosa y mi respiración fue más agitada, me estaba quedando sin aire y Max aun no regresaba de la superficie, podía verlo nadando y el muy idiota no se había dado cuenta que seguía aun aquí abajo.

Y en pocos segundos, todo se nublo a mi alrededor y sentí mi cuerpo cada vez más pesado, mis ojos se cerraban y fue cuando vi a Max nadando hacia mí, unos brazos rodearon mi pie y después mi cintura, pero ya era tarde la oscuridad se apodero de mí.

Estábamos jugando debajo del agua y no sé porque, pero, esta chica me hacía disfrutar cada momento a su lado, verla sonreír era excitante, me encanta me sentía de forma atraído a ella a su belleza a su carácter, no era la típica chica que se me ofrecía, al contrario, hacia todo lo posible por darme a entender que ni siquiera le gustaba.

Cuando le dije que era un exiliado, ocultándole que pronto seré el nuevo alfa de mi manada, lo hice a propósito, quería ver su reacción, pero me lleve la gran sorpresa, al darme cuenta de que ella era diferente, eso ni siquiera le importo en lo más mínimo, al contrario, pude percibir que incluso le dio gusto y eso hizo que me gustara todavía más, si es que eso era posible.

Ella trataba de caminar siguiendo mis pasos en el fondo del lago, le hice una seña y subí a la superficie a tomar un poco de aire, comencé a nadar de espaldas disfrutando el agua fría en mi cuerpo, cuando levante la cabeza me di cuenta de que no podía ver a Ani por ningún lado, ¡Ani! ¡Ani! Grité mirando hacia todos lados y comencé a preocuparme.

Me sumergí de nuevo y fue cuando la vi, estaba en el fondo del lago, con su pie entre dos piedras y ya estaba inconsciente, nada rápidamente hacia ella, la tome de la cintura y removí su pie con fuerza, nade con ella lo más rápido posible a la superficie.

—¡Ani! ¡Ani! No me hagas esto, despierta por favor—le decía preocupado, ella no reaccionaba y el pánico se apodero de mí.

Sali del agua con ella en mi brazos, la coloque sobre el pasto, me acerque a su pecho y no podía escuchar sus latidos, comencé a darle respiración de boca a boca, sentía que me estaba faltando el aire, estaba demasiado preocupado por ella.

—Por favor, reacciona, no me hagas esto bonita, reacciona and a respira— le decía casi en forma de súplica.

Después de varios intentos, ella reacciono y empezó a escupir agua, solté un suspiro y comencé a respirar lentamente, ni siquiera me di cuenta de que estaba conteniendo mi respiración, sentí como si la vida regresara a mi cuerpo, estaba tan preocupado por ella.

La ayude inclinándola un poco hacia su lado derecho para que pudiera escupir toda el agua, — así es bonita, tranquila estas bien, aquí estoy contigo, todo estará bien, ¡diablos que susto me diste! — le dije mientras acariciaba su mejilla y la veía de frente.

Ella me miró fijamente, nuestros rostros estaban a escasos centímetros uno del otro y yo seguía acariciándole su rostro, mi mirada bajo a sus labios, eran tan rosados y carnoso, no pude evitar morderme un poco mi labio y ella se dio cuenta y mojo los suyos.

Nuestras miradas se cruzaron, el silencio predominaba entre nosotros, podía sentir su aliento en mi rostro y no sabía que decirle, mi respiración era agitada y la suya también, estaba tan hermosa en mis brazos que no pude evitarlo más tenía que besarla y sin dudarlo más lo hice.

Mi brazo rodeo su cintura y mi mano estaba detrás de su cabeza, mientras la besaba con pasión, como si la vida se me fuera en ello, sus labios se sentían tan bien presionados con los míos y ella no se resistió, la acerque más a mi cuerpo, necesitaba sentirla cerca olerla, besarla.

Su cuerpo se sentía tan bien cerca del mío, quería poseerla, hacerla mía aquí y ahora.

¡Mierda! No sé qué me estaba pasando, no podía alejarme comencé a besar su cuello y fue cuando ella gimió de una manera deliciosa, haciendo que mi miembro se pusiera muy duro y erecto, fue en ese momento que perdí el control, el poco control que me quedaba.

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