capitulo 4

- la compré

- ¿qué hiciste qué? - me grita mi amigo desde el teléfono

- que la compre hombre

- Gael,  esa chica puede tener unos 17 o 18 años, ¿ como llego a ese lugar? - pregunta mi amigo

- no sé, yo no pensaba comprarla, solo quería una p**a, pero esta chiquita no lo parecía, cuando salió se veía tan tierna, inocente, y tímida que no soporte la idea de que otro hombre la comprara, no sabes cuánto me costó tenerla - digo con una débil sonrisa en mi rostro al acordarme de la suma que gaste en ella, pero valió la pena

- no puedo creer que hayas hecho esto amigo, es una niña debe estar en el instituto no es esos lugares 

- lo sé, pero no sé cómo llego ahí,  tengo que preguntarle

- si es mejor,  bueno amigo te dejo en dos días voy a tu casa y la reviso

- ok cuídate

Han pasado una semana y ya Tamara se mueve más, aunque todavía no dejo que se pare de la cama

- ¿qué haces levantada? - ella me mira con temor, como siempre lo hace cuando me ve, odio que me mire así, pero bueno me lo tengo merecido casi la mato 

- quería... quería ir al baño - dios es tan adorable, trato de acercarme a ella, pero ella retrocede

- Tamara no te haré daño, lo prometo - acaricio su mejilla y siento como se tensa, pero a medida que pasa el tiempo ella se relaja y yo decido preguntar lo que no me atrevía -  ¿quién te llevo a ese lugar? - ella se pone tensa y por un momento se pone ausente como si estuviera recordando algo.

Tamara

cuando Gael, me hace esa pregunta es inevitable no recordar el día en que mi madre me llevo a ese lugar, vendiéndome como mercancía a ese asqueroso hombre, si ella no me hubiera hecho eso,  no estaría viviendo el infierno que estoy viviendo ahora

- mi madre - suelto de golpe dejando sorprendido a Gael  - ella me vendió como mercancía a ese cerdo, nunca me quiso - limpio una lágrima con rabia, mientras veo como Gael me observa de una manera extraña

- lo siento tanto Tamara - él me abraza y por alguna razón dejo que lo haga, ahora me siento tan vulnerable que se me olvido por completo todo lo que me ha hecho 

- ¿como puede ser que una madre venda a su propia hija? 

- no lo sé  - en ese momento, aprovechando que él está calmado, decido hacer la estupidez más grande de toda mi vida- Gael,  ¿puedo hacer una pregunta? 

- si, claro - bueno, aqui voy 

- ¿me dejarás ir? - al parecer mi pregunta no le gusto para nada, porque este se comienza a poner completamente tenso, sus manos se vuelven puños, y las venas de su cuello se empiezan a marcar de la fuerza que está intentando controlar 

- ¡Jamás!, tú eres mía, Tamara, me perteneces y jamás te irás de mi lado ¿¡entendiste!? - el miedo que sentía por Gael volvió y lo único que hice fue asentir presa del pánico - ah, se me olvidaba decirte, en 1 semana empiezas el instituto - me dice seco

- ¿me dejarás estudiar? - pregunto emocionada 

- si Tamara,  y espero que sea a eso, no quiero ningún muchacho cerca de ti, porque si me entero no te va a gustar lo que va a pasar  - ya estoy harta de sus putas amenazas

- no tienes porque amenazarme siempre,  ya sé que estoy atada a ti  hasta que a ti se te dé la gana de buscar otro juguete - él me coge fuerte de los brazos

- cuida tus malditas palabras- dice apretando sus dientes, tengo miedo, pero no dejaré que me siga tratando mal

- ¡que!, ¿¡volverás a pegarme!?, Tal vez para esta si tenga suerte y acabes de una vez con esta p**a vida que tengo - él me suelta y parece estar arrepentido, pero no me dice nada solo se va dando un portazo - imbécil - susurro, mientras acaricio mis brazos lastimados por su fuerte agarre

En la noche abren la puerta y veo a Gael con el hombre de la otra noche, creo que se llama Zac 

- veo que ya estás mejor Tamara. Soy Zac, el médico que te curo - ¿él me curo? 

-gracias - fue lo único  capaz de decirle, luego de darme de caer en cuenta de que él me vio desnuda 

- bueno quítate la blusa tengo que revisarte -  ¿qué?, ¿quitarme la blusa?  - Tamara, necesito revisar como van las heridas, no voy a hacerte nada - yo lo miro a él y luego a Gael

- que se vaya él - señalo a Gael

- ¿qué? Ah no, yo me quedo aquí, ya te he visto así - yo me planto

- si él no se va no me dejo revisar - zac mira a Gael con cara de súplica y esta suelta un bufido saliendo de la habitación

- bueno, ahora sí, quítate la camisa - yo lo hago, pero con mucha vergüenza, ya que no tengo sostén, cuando estoy sin camisa veo como este traga duro como si estuviera nervioso 

- ok. Voltéate,  te revisaré- hago lo que me pide, mientras empiezo a sentir sus manos por toda mi espalda

- veo que cicatrizas rápido, Tamara,  eso es bueno - me sonríe y yo lo hago también

- dime, ¿estas contenta aquí? - esa pregunta me deja helada y lo único que logro hacer es bajar la vista,  pero él toma mi mentón y acaricia mi mejilla

- no importa, ya me respondiste, eres muy hermosa, ya veo porque traes loco a Gael - por un momento me pierdo en los hermosos ojos que tiene este hombre y la verdad no sé qué paso, pero un impulso hizo que lo besara sin que él se lo esperara, este al principio se queda quieto, pero a los segundos me corresponde, las manos de Zac comienzan un recorrido de mi espalda y como no tenía blusa llega a mis pechos haciendo que suelte un leve gemido, que hace que ambos volvamos a la realidad 

-  Tamara, no podemos hacer esto, tú eres la novia o lo que sea que tengan con Gael, yo soy su mejor amigo - yo agacho cabeza avergonzada por lo que acaba de pasar 

- lo siento no quise ... - él levanta mi cabeza y hace que lo mire

- eres hermosa y el beso me encanto, me encanto poderte sentirte así fueran unos segundos, pero lo nuestro es imposible - me da un último beso y sale dejándome confundida y con ganas de más

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