Mundo ficciónIniciar sesiónDemián se había ido hace una hora y no paraba de llorar, sabía que me había equivocado pero me dolía, no pensé en las consecuencias aunque me habían advertido.
Me dormí llorando agazapada en el mullido sillón del living, un trueno me hizo saltar de mi letargo, ¿Qué hora era? Vi el reloj, eran más de las cuatro de la mañana, busqué por todo lado a Demián, pensando que había vuelto, pero no pude encontrarlo.
Afuera se escuchaban truenos y el firmamento se iluminaba cada vez que caía







