Enrique se apartó y volvió a empujar denuevo dejando que se
acostumbrara y cuando la penetró por tercera vez la sensación de incomodidad
había desaparecido. Constanza suspiro de placer, la dulce sensación del
inminente orgasmo naciendo en su pelvis denuevo
- Oh Enrique .....
El enterró la cara en su cuello, moviéndose con fuerza a
delante y hacia atrás, era maravilloso, se decian cosas al oído, haciéndole
saber al otro cuanto disfrutaban y cuando sintió que estaba a punto de caer al
precipicio