Constanza hizo una mueca cuando el corsé del vestido de
clavó en su costado. Hacía calor, mucha calor, y la humedad era altísima el
ambiente cargado aumentaba las náuseas que se habían convertido en sus
constantes compañeras.
La empleada la estaba ayudando a vestir le había dicho que
el anuncio del compromiso era una ocasión formal. Y tendría que llevar un
vestido adecuado. De modo que ahí estaba maquillada y embutida en un corsé
esperando tras una cortina roja el momento de salir al balcón con