El aire después de la tormenta era denso y olía a tierra mojada. Elena necesitaba salir de las paredes de cristal de la Torre Imperial; sentía que el lujo la asfixiaba. Contra las recomendaciones de seguridad de Marcus, insistió en ir al Parque de los Sauces, un lugar pequeño y apartado donde solía refugiarse cuando el desprecio de Sebastián se volvía insoportable durante sus años de matrimonio.
—Es peligroso, señorita —insistió Marcus mientras bajaban en el ascensor privado—. El señor Miller e