La tormenta había dejado la ciudad cubierta de una neblina densa y húmeda, pero en la mansión de los Miller, el ambiente era aún más asfixiante. A la crisis financiera y la obsesión de Sebastián por la llamada perdida de la noche anterior, se sumaba un nuevo elemento de discordia: Beatriz Miller, su madre.
Beatriz era una mujer de elegancia severa y ojos que juzgaban todo lo que tocaban. No había llegado para consolar a su hijo por la pérdida del puerto, sino para reclamar su territorio. Estaba