Hazel
El viento agitó mi cabello y el aroma del mar se mezcló con el perfume de mi padre, sonreí a medias cuando me envolvió en sus brazos y besó la coronilla de mi cabeza. Solía hacer eso siempre pero se volvió más repetitivo después del suceso que marcó un antes y un después en mi vida.
—¿Qué pasa? ¿Por qué me has hecho venir hasta aquí y tan temprano? —tener que abandonar mi cama cuando dos grandes y musculosos brazos me envolvían requirió mucha fuerza de voluntad —¿Estás bien?
—Oh si, lo