VOLVIENDO A CASA.
El helicóptero aterrizó al atardecer en una pista pequeña.
El cielo estaba teñido de oro y la banda, como si la naturaleza quisiera celebrar el regreso de alguien que había estado demasiado tiempo lejos.
Isabella bajó primero, ayudando a su madre con cuidado. El aire olía distinto: menos salado, más limpio, más humano.
Había coches, luces y personas. Lo que antes sonaba ruidoso, ahora se sentía como señales de vida.
Las autoridades estaban a la espera. También hay médico