Alejandro seguía insistiendo.
—Podemos estar juntos.
Esa afirmación la cuestionaba una y otra vez.
—¿Será porque nunca pensaste en casarte conmigo? ¿Porque no quieres ser una carga, porque no puedes verme de verdad como tu apoyo…?
Sofía se despertó de golpe. Esa mala sensación dentro del sueño ahora se había convertido en un dolor en el pecho completamente real.
Al despertar, los sueños suelen empezar a disiparse como el éter, y el cerebro mismo permite que esos recuerdos se desvanezcan; sin em