Que Isabella se acercara ahora a Sofía para consolarla, a los ojos de esta última, probablemente le pareciera una provocación.
La ira, que se reflejaba en su cara y sus ojos, no desaparecía. Entonces, Isabella parecía impaciente.
—Son asuntos privados. No te metas.
Era famosa por su mal humor, y todos se habían acostumbrado a ello.
Laura, sin embargo, estaba preocupada.
***
En el hospital.
—Múltiples contusiones en el cartílago, laceraciones en la boca, una costilla fracturada… El resto no es de