Cuando alguien escuchaba algo que superaba por completo cualquier expectativa, el primer impulso, por el puro impacto, era no creerlo.
La mente de Sofía quedó en blanco durante varios segundos. Cuando volvió en sí, seguía muy confundida.
—Diego, incluso para acosarme deberías tener límites. ¿Hasta inventar unos niños? ¿No tienes escrúpulos? ¿De verdad crees que te voy a creer? ¡Mentiroso!
Diego la miró muy serio durante un buen rato, como si tuviera miedo de que ella siguiera negándolo. Luego sa