Incluso a su propio hijo, Carter, lo hicieron a un lado.
—Perdonen que la casa sea tan sencilla para recibirlos —dijo la madre de Carter con mucha educación, invitando a Sofía y a Alejandro a pasar.
La presencia que tenían era imposible de esconder en una vivienda tan pequeña. Aunque los dos se mostraban muy cercanos y accesibles, la madre de Carter notó claramente que no eran de ese lugar. A lo largo del camino, sin duda muchos vecinos del barrio se les habían quedado mirando.
—En casa es donde