Cuando la escuchó, Alejandro la dejó ir. Ella se volteó para verlo y, como lo conocía tan bien, sabía que en sus ojos no había nada de malicia; todo lo que le dijo mientras la abrazaba era solo el coraje que le quedaba por lo de Nicolás. Antes, cuando estaban con sus amigos, solo dijo que el asunto ya se había arreglado; únicamente frente a ella dejaba salir lo que sentía.
—¿No me prometiste quedarte una noche más en el mar? —le preguntó Sofía al acordarse de lo que dijo Mónica. Alejandro fue y