—Ya casi cumplo treinta; es hora de formar una familia y asumir responsabilidades. Además, mi hermana mayor siempre me mete en problemas —dijo Javier.
No era que de verdad temiera a su hermana, solo que, en su familia, era lo más normal del mundo un matrimonio concertado.
—¿Y Wendy? —preguntó Alejandro.
—Ella... —Javier miró a través del ventanal hacia ella, observando su cara—. Ya sabes cómo soy: siempre me han gustado las mujeres hermosas. Y Wendy es hermosa en todo sentido; tenerla cerca me p