Diego apretaba la camisa como si quisiera romperla, como si intentara agarrar su propio corazón. Su respiración se aceleró. Cualquiera que lo viera pensaría que estaba enfermo.
¿Desde cuándo el orgulloso, serio e intocable Diego, quien nunca se inmutaba por nada, podía mostrar un dolor así de evidente?
Era tan obvio que cualquiera podía notarlo. Diego preferiría morir antes que mostrar debilidad. Incluso, si la otra persona no era un enemigo, incluso si lo único que sentía al verlo así era un