Sofía entendía todas las indirectas escondidas en esas bromas y casi se rio duro.
En esos días en San Rafael, solo Camilo y Carmen discutían así. Con más gente, el ambiente era aún más animado.
Mientras ella se reía, apareció un camarón pelado en su plato. Sofía volteó la cabeza: Alejandro ya estaba pelando otro. Solo él se preocupaba de si ella estaba comiendo bien; no le importaba en absoluto el alboroto del resto del grupo. Esa era su forma natural de estar en reuniones: disfrutaba el ambien