Carmen hizo clic en el botón de enviar. Se acercó a sentarse frente a Sofía, bebió el café que ella le había comprado y sonrió.
—Por supuesto que quiero, pero sé que lo más importante ahora es que termines tu tesis. Así que, no te voy a molestar por ahora. Pero cuando termines, no me voy a contener. Sin embargo, este es un trabajo urgente de un millón de dólares, sería tonto no ganárselo.
Al escuchar esto, Sofía se quedó inmóvil por un momento. Lo que ella quería hacer había quedado grabado en l